El alabastro es una variedad de yeso, finamente cristalizada, translúcida, de color claro,
con unas aguas y veteados que le confieren una gran belleza y originalidad.
Se  encuentra  en  forma  de  nódulos  en  yacimientos  muy  someros,  por lo  que  su
extracción se realiza a cielo abierto.
La práctica totalidad del alabastro utilizado en la  actualidad procede de  Aragón, de  la
zona central del valle del río Ebro, donde se formó al  precipitar  los  sulfatos  de  calcio
disueltos en las aguas de un antiguo mar cerrado que llenaba el actual valle.
Básicamente son tres las limitaciones que el alabastro presenta en  su  uso,  en  forma
de láminas delgadas, como material de decoración y de construcción:
su baja resistencia mecánica, su posible deterioro  frente  a las  agresiones  físicas  del
ambiente y el pequeño tamaño de las piezas.
El laminado del alabastro con vidrios adecuados(extraclaros, matizados, antireflectantes..)
permite superar las citadas limitaciones.
El producto resultante, sin perder la belleza y translucidez de la piedra original, adquiere
una gran  resistencia  mecánica,  se vuelve prácticamente inalterable frente  a  la acción
de los agentes externos y desaparece la limitación en tamaño  que  pasa  a  ser  la  del
vidrio con el que ha sido laminado.